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5 Agosto 2010

Menos bajas, más ansiedad y estrés.

Archivado en: General — Etiquetas: , , , , — J.M. @ 19:44

La actual crisis económica ha hecho que descienda de forma significativa la cifra de bajas laborales en España, aunque los casos de incapacidad temporal por enfermedad están, cada vez, más relacionados con el estrés de los trabajadores. Según datos de la Seguridad Social, a finales del año pasado se tramitaron hasta un 40% menos de bajas laborales.

Según la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT), ambos hechos están claramente relacionados. Y es que la situación económica y los ajustes en las plantillas que han llevado a cabo muchas empresas han hecho que los trabajadores disminuyan las peticiones de bajas laborales por miedo a que su ausencia sea motivo de despido y que, aunque justificadas, algunas bajas laborales reduzcan su duración considerablemente. Como consecuencia, la mayor carga laboral de los empleados que conservan su puesto y el hecho de que muchos trabajadores que precisarían de una baja laboral por enfermedad renuncian a ella, los niveles de ansiedad y estrés se han incrementado de forma considerable.

Este puede ser uno de los motivos principales por los que en los últimos meses hayan aumentado los casos de incapacidad temporal por estrés y depresión constituyendo, en el conjunto de la Unión Europea, hasta el 60% del total de las bajas laborales. Ante esta realidad es clave el papel único y fundamental que realizan los médicos del trabajo, que son los especialistas encargados de velar por la salud de los trabajadores y quienes mejor conocen la situación particular de la empresa, del empleado y del trabajo que éste realiza

Desde la perspectiva privilegiada que el médico del trabajo tiene dentro de la empresa es capaz de prevenir y diagnosticar enfermedades comunes y laborales y ayudar a tratarlas de una forma personalizada y adaptada al trabajador y al puesto. Asimismo, el especialista en medicina del trabajo es una figura fundamental pues puede ayudar a controlar y reducir los niveles de ansiedad y estrés de los trabajadores ofreciéndoles una serie de pautas y consejos, lo que repercute beneficiosamente en el funcionamiento de la empresa.

Los médicos del trabajo de los Servicios de prevención deberían estar coordinados adecuadamente con los Equipos de Vigilancia de Incapacidades del Instituto Nacional de Seguridad Social (donde trabajan muchos médicos del trabajo) y con la Atención Primaria. De este modo se podrían tener conclusiones basadas en datos adecuados y certeros vinculados al ámbito de trabajo y salud, ante conflictos actuales y futuros, en los que se siembra la sospecha de colectivos y de médicos.

Bernardino Ramazzini (padre de la Medicina del Trabajo), en el año 1700 decía, que sería la Legislación la que protegiese a los trabajadores. Estamos en el año 2010, en la adolescencia de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, y aún parece que no tenemos claro que el trabajo y la salud van vinculados, tanto en sus aspectos más positivos como en aquellos menos deseables.

De no ser así, incrementaremos nuestras cifras de absentismo por motivos de salud, no mantendremos nuestra calidad de vida con esta longevidad que nos acontece, no podremos defender una vida laboral más prolongada, adecuando el puesto con sus tareas a la edad y condición, y muchísimo menos, evitar una cronicidad que está hoy por hoy, socavando un Sistema que nos pertenece a todos.

Sin embargo, la labor de los médicos del trabajo en España está en peligro, pues los ministerios de Sanidad y Política Social y de Trabajo e Inmigración están trabajando en la elaboración de un Real Decreto que regulará la actividad sanitaria de los Servicios de Prevención y que conllevará la disminución de la calidad en la prestación del servicio que reciben los trabajadores españoles. De aprobarse este Real Decreto en los  próximos años el 50% de los Médicos y Enfermeros  del Trabajo perderán su puesto y reducirá la Medicina del Trabajo a un mero certificado de Aptitud.

1 Febrero 2009

El por qué crece la población activa.

Archivado en: Crisis Mundial — Etiquetas: , , , — J.M. @ 10:13
INEM.

INEM.

Me he permitido copiaros un magnifico articulo de Carmen Alcaide que es economista y fue presidenta del Instituto Nacional de Estadística en el que explica de una manera clara las estadísticas sobre empleo con las que nos bombardean estos días por televisión, recomiendo que os leáis el articulo con calma por que no tiene desperdicio:

Los datos del mercado laboral, además de poner de manifiesto el deterioro rápido e intenso del empleo, nos muestran un crecimiento del paro superior a la destrucción de empleos, lo que merece una reflexión. Son muchas las veces que se confunden ambos conceptos y creo que es importante aclarar y explicar el comportamiento de las diferentes variables para entender las diferentes causas que intervienen en su comportamiento.

El indicador más significativo para explicar la situación del mercado laboral es el de población ocupada, concepto que no siempre coincide con el de empleos y que refleja las personas que ocupan al menos un empleo (en estudios sociológicos del mercado laboral hay que tener en cuenta el pluriempleo). Para hablar de destrucción de empleos se comparan las cifras de ocupados de diferentes trimestres, ya sea de un trimestre respecto al anterior o en términos anuales, es decir, en un periodo de cuatro trimestres. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), la población ocupada ya se redujo en el cuarto trimestre de 2008 a 19,85 millones de personas, bajando de los famosos 20 millones y con una destrucción de 489.600 empleos sobre el trimestre anterior y de 620.100 en los cuatro trimestres del año 2008.

Para analizar el paro es necesario estudiar antes la evolución de la población activa, que según la definición internacional la componen las personas que estando en condiciones de trabajar quieren hacerlo y buscan trabajo. En España la edad legal para poder trabajar son los 16 años, mientras que en el resto de la UE son 15 años. La edad de jubilación es optativa, por eso la población activa agrupa a los mayores 16 años (38,35 millones), pero sólo a aquellos que quieren trabajar y buscan trabajo, 23,06 millones en el último trimestre. Por lo tanto, la cifra de inactivos que no pueden trabajar o no buscan trabajo es de 15,29 millones, cifra que aumentará a medida que envejezca la población.

Lo que está sucediendo durante los últimos trimestres, en contra de lo esperado en muchas previsiones, es que la población activa continúa aumentando a un ritmo intenso, hecho sobre el que conviene hacer algunas reflexiones. En el último trimestre de 2008 aumentó en 119.600 personas y en el año completo en 660.200, con una tasa de crecimiento del 2,95% y cuando ya la actividad económica está en tasas negativas. Existen dos colectivos que explican por sí solos este crecimiento de la población activa: los inmigrantes y las mujeres.

Aunque sorprende que el colectivo de inmigrantes como fuerza de trabajo continúe creciendo en una situación de crisis y de aumento del paro, hay que tener en cuenta que estos colectivos preparan sus planes de emigración en el largo plazo, tardan en enterarse de la situación real en el país de destino e incluso conociéndolo las condiciones son mejores que en sus países de origen. Con los datos del último trimestre, la población extranjera con más de 16 años era de 4,74 millones, de los que el 77,3% se declaran activos, con un aumento de 371.200 en el año. De este colectivo, 600.000 perdieron el empleo y 371.700 pasaron a engrosar las cifras del paro. Estos datos muestran las dificultades por las que pasan en estos momentos, y eso a pesar de que las mujeres inmigrantes mantienen en su mayoría sus puestos de trabajo en el servicio doméstico y la atención a los mayores. Es reveladora la comparación entre las tasas de empleo de las ecuatorianas y las colombianas (71.6% y 63,6%, respectivamente) frente a la de las españolas (41,6%).

El colectivo de mujeres en su conjunto, españolas y extranjeras, mantienen con más facilidad su trabajo. En el último año las activas han aumentado en 507.100 como consecuencia del efecto del llamado empleo adicional. Está sociológicamente estudiado que en momentos bajos del ciclo, cuando disminuye el empleo y aumenta el paro, algunas personas (en su mayoría mujeres) que no buscaban empleo lo hacen para corregir la mala situación de las familias por la pérdida de empleo de alguno de sus miembros. Así, aunque el número de ocupadas no ha disminuido -es decir, no se ha destruido empleo femenino- sí que ha aumentado el número de mujeres paradas en 470.700 en el año.

Por lo tanto, cuando se analiza la evolución del paro, que, según la EPA, aumentó en 1.280.300 personas en el año, es un error decir que es equivalente a la destrucción de empleo. Hay que tener en cuenta los dos factores: el aumento de la población activa (660.200) y la destrucción de empleo (620.100). Sin embargo, sí es cierto que la explicación del aumento del paro en el último trimestre está más del lado de la destrucción de empleo que del aumento de la población activa.

Para hacer previsiones de la evolución del paro, además de tener en cuenta las propias previsiones de crecimiento de la actividad económica en los diferentes sectores, es necesario hacer hipótesis sobre la posible evolución de la inmigración, que con los datos del padrón continúa aportando un saldo (entradas menos salidas) positivo elevado, aunque menos intenso que el de trimestres anteriores. Por eso no es de extrañar que las previsiones de las instituciones, los analistas y el Gobierno puedan mostrar diferencias significativas.

Pero lo que nadie duda es que durante 2009 el paro seguirá aumentando mientras no se estabilicen los mercados financieros y bursátiles, se normalice el crédito y vuelva la confianza a todos los agentes sociales. El empleo será probablemente la última variable de la recuperación. El primer indicador que puede aliviar la situación financiera de las familias será que deje de destruirse empleo y se inicie el crecimiento de la población ocupada.

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